PRE-COOLING
DE CONTENEDORES REFRIGERADOS
por Juan
Jurado Von Buchwald -TAVESA
(publicado
en la revista INFORmar, de la Cámara Marítima del
Ecuador, Abril de 2003.
Lamentablemente
es muy frecuente aún, que los clientes de las Líneas
Navieras exijan que los contenedores refrigerados que se les asigna
sean sometidos a "precooling" (pre-enfriamiento), antes
de enviarse a la planta a recibir carga.
Los
supuestos beneficios de esta práctica son una falacia muy
arraigada entre muchos exportadores que evidentemente desconocen
los efectos colaterales, y si bien "el cliente siempre tiene
razón", sería aconsejable que las Agencias
Navieras asuman un papel más educativo hacia los clientes
con respecto a ese tipo de requerimientos.
Ningún
fabricante de equipos de refrigeración para contenedores
recomienda el pre-enfriamiento, a no ser que el mismo se efectúe
en cinrcunstancias en que las puertas abiertas del contenedor
estén directamente apegadas a una compuerta de las bodegas
refrigeradas de la planta exportadora.
En
nuestro medio son pocos los exportadores de carga refrigerada
que cuentan con muelles de carga y cortinas térmicas a
la altura de un contenedor montado sobre chasis, que permitan
tal operación en la forma en que debe ser hecha, es decir,
convirtiendo al contenedor en una extensión de la bodega
refrigerada e impidiendo en la mayor medida posible el acceso
de aire ambiental.
Cuando
un contenedor refrigerado es pre-enfriado en el depósito
o en el camino a la planta (mediante el uso de un generador),
evidentemente se logrará una importante remoción
de calorías del aislamiento de sus paredes y del aire encerrado
en su interior.
No
obstante, una vez que las puertas abren, el interior será
nuevamente invadido de calorías del aire ambiental, atraídas
por la baja temperatura interna y será muy poco el tiempo
de enfriamiento ahorrado. A cambio de ese pequeño ahorro
de tiempo de enfriamiento, habremos invitado a que un huéspede
indeseable y omnipresente en nuestro medio de alta humedad relativa:
condensación.
Toda
la humedad del aire ambiental que invade el contenedor al abrirse
sus puertas, se condensará en forma de agua sobre las paredes,
piso y techo interiores, afectando al embalaje externo del producto,
propiciando la formación de lodo en el piso al mezclarse
con tierra y polvo acarreado por los zapatos de los estibadores
y propiciando accidentes.
Más
aún, el agua que inevitablemente se acumulará bajo
el piso acanalado se convierte en un excelente caldo de cultivo
para la proliferación de bacterias, hongos y demás
agentes patógenos.
Mucho
pero aún resulta la práctica ampliamente difundida
de mantener la maquinaria de refrigeración en funcionamiento
durante el carguío. Al mantenerse encendida la maquinaria
con puertas abiertas al ambiente externo, habría que sumar
dos efectos negativos adicionales a los arriba anotados:
1
- La baja temperatura del refrigerante que circula por el serpentín
del evaporador invita a una ilimitada cantidad de humedad ambiental,
a condensarse en forma de escarcha sobre las rejillas del evaporador,
ya que al no estar confinado el interior, la succión de
los ventiladores del evaporador hacen extensiva dicha invitación
a todo el aire ambiental (cargado de humedad) de todo el entorno.
El
efecto obvio a corto plazo, es el bloqueo del evaporador por una
gruesa capa de hielo que impedirá la circulación
del aire frío en el interior del contenedor en el viaje
de regreso a puerto. Dado que por lo regular, el intervalo de
descongelamiento (defrost) va fijado por el depósito para
cada 6 horas, lo común será que la carga quede privada
de la necesaria circulación de aire frío por todo
el tiempo que habrá de transcurrir entre la terminación
del carguío y el próximo ciclo de descongelamiento,
aún cuando aparentemente la maquinaria de refrigeración
esté funcionando. No se ganó tiempo de enfriamiento:
se lo perdió.
2
- Es necesario comprender que el aire proyectado por los ventiladores
del evaporador, está supuesto a correr a lo largo del piso,
filtrándose entre la carga, chocar contra las puertas (cerradas)
y ascender hacia el techo. El efecto de succión de los
ventiladores traerá nuevamente ese aire de regreso hacia
la maquinaria, haciéndolo circular una y otra vez entre
las rejillas del evaporador y despojándolo de las calorías
provenientes de la carga y recogidas por dicho aire, bajando consecuentemente
la temperatura interna.
Al
efectuarse un carguío con maquinaria encendida, obviamente
las puertas estarán abiertas y el aire frío proveniente
del evaporador unicamente enfriará las cajas o embalajes
ubicados a nivel del piso, antes de abandonar el contenedor hacia
el ambiente exterior. El efecto de succión de los ventiladores
reemplazará sin embargo el aire frío que fuga del
interior, con aire caliente del exterior.
Dicho
aire ambiental (cargado de calorías) será atraído
por el evaporador, entrando en contacto directo con las cajas
o embalajes más cercanos al techo.
En
suma, estamos enfriando de manera poco eficiente la carga estibada
en los niveles inferiores, a la vez que calentamos muy eficientemente
la carga estibada en los niveles superiores. Nuevamente, el tiempo
de refrigeración "ganado", es en realidad "tiempo
perdido".
Si
no se dispone de un muelle de carga apropiado, es preferible no
efectuar pre-enfriamiento, concentrarse mas bien en efectuar la
estiba de la carga en el menor tiempo posible y cerrar las puertas
para, entonces sí, encender la maquinaria de refrigeración.
Al
final, el pre-enfriamiento sin muelle de carga y cortinas adecuadas,
y la práctica de carguío al aire libre con maquinaria
encendida, no solo carecen de ventajas tangiblespara la carga
sino que resultan contraproducentes para esta y para la maquinaria,
a la vez que representan para la Línea Naviera un inútil
gasto de diesel y/o electricidad y un innecesario desgaste de
la vida útil de generadores y maquinarias de refrigeración.